Mira, yo no soy político ni quiero serlo — bastante tengo con aguantar el calor de este bendito Edén y con esquivar los baches de la Méndez Magaña. Pero hay cosas que uno ve desde la banqueta y no puede quedarse callado. Y esta es una de esas cosas.
La Feria Tabasco 2026 arranca el primero de mayo. Diez días de fiesta en el Parque Tabasco con artistas de primera: Enrique Iglesias, Los Tigres del Norte, Grupo Frontera, Ha*Ash y Julión Álvarez. Todo gratis. El Foro Olimpia XXI con capacidad para 90 mil personas. Suena espectacular. Pero a mí me falta algo. Algo fundamental. Algo que ningún comunicado oficial ha mencionado.
¿Dónde quedó la zona del shishero?
El año pasado nos la cambiaron por una zona de niños. Una zona de niños. Con todo respeto para los chamacos, pero el shishero ES la Feria. Es la tradición. Es lo que nos hace únicos. En ningún otro estado de la república vas a encontrar una zona entera dedicada al arte de asar carne en vara de pukté sobre brasas de carbón, con su salsa de habanero recién molida, su cebolla curtida y su tortilla calientita.
El shishero no es solo comida — es identidad. Es el olor que te recibe cuando entras al Parque Tabasco. Es el humo que se mezcla con la música del palenque. Es el señor que lleva 30 años parándose en el mismo puesto, con la misma vara, con el mismo sazón que su papá le enseñó. Eso no se reemplaza con un inflable y una pista de patinaje.
Y no estoy diciendo que los niños no merezcan su espacio — claro que sí. Pero la Feria tiene más de 50 hectáreas. ¿Me van a decir que no hay lugar para ambos? ¿Que en todo ese terreno no cabe una zona de shishero junto a una zona infantil? No me vengan con eso.
La derrama económica de la Feria se estima en 844 millones de pesos. ¿Cuánto de eso viene de los shisheros? Nadie lo ha calculado, pero yo les digo: más de lo que creen. Cada puesto de shishero genera empleo para familias enteras. El carnicero que provee la carne, la señora que hace las tortillas, el muchacho que acarrea el carbón, el que vende las cervezas al lado. Es una cadena económica que nace del fuego y la tradición.
Yo propongo algo simple: que este año la Feria Tabasco 2026 recupere la zona del shishero. Que le den su lugar de honor. Que pongan sus puestos con orden, con higiene, con espacio para sentarse a comer como Dios manda — con una cerveza bien fría en la mano y un plato de shishero humeante enfrente.
Y si quieren ponerle nombre bonito, pónganle “La Ruta del Shishero” o “El Corredor del Fuego” o como quieran. Pero que esté. Porque una Feria Tabasco sin shishero es como un pozol sin cacao — no tiene sentido.
A las autoridades del Municipio de Centro y al comité organizador de la Feria les digo con todo respeto: escuchen al pueblo. El pueblo quiere shishero. El pueblo necesita shishero. El pueblo merece shishero.
Y si no me creen, hagan una encuesta. Yo les apuesto mi próxima columna a que el 90% de los tabasqueños prefiere un buen shishero antes que cualquier espectáculo con luces LED.
Ahí se los dejo. El Choco ha hablado.
— El Choco, opinólogo de banqueta, defensor del shishero y orgullosamente tabasqueño