Villahermosa, Tabasco

Patricia González/Desde el Cristal

Ayer rindieron homenaje al periodista Ariel Lemarroy (1955-2021) en la Biblioteca Pública del Estado “José María Pino Suárez”. El oriundo de Cárdenas habría cumplido 71 años de edad. Estuvieron familiares, amigos y otras personas que conocieron no solo al escritor sino también al ser humano. El presídium estuvo conformado por la Dra. Rocío Puente Garza, directora de la Red Estatal de Bibliotecas del estado; Ervey Castillo Alcudia, director de la Biblioteca Pino Suárez, y el poeta Francisco Magaña, editor y amigo de Lemarroy.

 Ariel Lemarroy era uno de esos personajes difíciles, temperamentales, pero un maravilloso ser humano cuando se le llegaba a conocer mejor. Era ingeniero industrial de profesión pero en este sentido era mucho más polifacético, es decir, tenía muchas inquietudes en la vida, habitaban en él varios personajes que sólo sus más allegados conocieron o identificaron bien. Asimismo desempeñó la labor periodística con mucha disciplina. Le gustaba escribir crónica, era un gran lector de Gabriel García Márquez y quizá de ahí surgió su interés por el periodismo. Fue Premio Estatal de Periodismo en Crónica (2001 y 2002).

Por su trabajo literario también obtuvo la distinción en cuento por la Universidad de Monterrey (UDEM) en 1987, Premio Estatal de Cuento (1989 y 1993) y Premio Regional de Novela Breve “Josefina Vicens” (2008) por «No me preguntes nada» publicada por la editorial Monte Carmelo, texto que incluye algunos pasajes ocurridos durante las catastróficas inundaciones en Tabasco en el 2007.  Fue antologado en volúmenes como «La dama de la noche» (1989), «Si te vienen a contar» (1992) y «Primero la voz» (1994). En el año 2020, la Secretaría de Cultura de Tabasco, presidida por la maestra Yolanda Osuna Huerta, le publicó un libro de narraciones breves titulado “Esquizofrenia”, textos derivados de su oficio como cronista y que cuentan con una gran calidad literaria. 

Es importante que en Tabasco se recuerde a la gente que ha aportado con su trabajo intelectual y cultural una riqueza invaluable, que las nuevas generaciones tengan presente y que conozcan la labor realizada en el periodismo, la cultura y la educación porque todo está ligado a un solo tema, como lo es la formación intelectual y crítica de los ciudadanos a través de la letra impresa. 

La meticulosidad era una de las principales características en la obra escrita por Ariel Lemarroy, ya fueran sus crónicas periodísticas, sus cuentos o sus narraciones de largo aliento en la novela, siempre era puntual en lo que decía y la forma en que lo decía. Como su disciplina madrugadora para correr varios kilómetros, así se aplicaba en el oficio periodístico y en lo literario. Quizá por ello es que era un poco retraído, callado. Era una persona de pocas palabras que escribía con soltura. Dicen sus amigos que su personalidad era algo “hosca”, sin embargo en su escritura era todo lo contrario, pues aquello que escribía podía y puede leerse desde la ironía de los habitantes del sur de la República, con ese lenguaje bastante fresco y colorido del trópico. 

“Aunque parecía que estaba enojado, con un semblante muy serio, realmente tenía un buen sentido del humor, y sobre todo, uno podía contar con un amigo excepcional”, afirmó Francisco Magaña ante un público bastante entusiasta que acudió a la emblemática Biblioteca Pino Suárez para recordar al periodista cardenense Ariel Lemarroy. 

Fuente: Diario Avance

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