Villahermosa, Tabasco

Patricia González/desde el Cristal

El nuevo presidente colombiano Abelardo de la Espriella tiene prioridades políticas que han hecho que la tragedia de su país pase a segundo término: Ha reconocido la soberanía israelí sobre los Altos de Golán y ha ordenado, a través de su cancillería, restablecer las relaciones diplomáticas que el saliente gobierno de Gustavo Petro había roto con Benjamin Netanyahu. Además abrirá una embajada en la ciudad de Jerusalén. Asimismo, en medio de las acciones de rescate ante los daños del terremoto de 7.4 grados en escala Richter, De la Espriella también reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. 

Las relaciones internacionales son más importantes para el presidente colombiano-estadounidense De la Espriella, que el sufrimiento que ante la catástrofe enfrenta el pueblo. Así lo ha demostrado también la negativa a la ayuda que la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco ha ofrecido al país sudamericano, aceptando únicamente ayuda de Estados Unidos, Chile y Ecuador. Los rescatistas son mexicanos, y parece que la reacción del mandatario de Colombia es sólo aceptar auxilio de quienes forman parte de su bloque ideológico, como si el dolor de la gente tuviera colores y orientaciones políticas.

No olvidemos que los Topos han ayudado al pueblo venezolano en las labores de rescate de víctimas por el reciente terremoto y que sin ningún tipo de impedimento han colaborado en aquel país. No se trata de ayudar solo a gobiernos que coincidan ideológicamente sino de humanidad ante las catástrofes naturales. 

Para poder ayudar los Topos deben esperar una Nueva Evaluación de Daños y Necesidades “antes de realizar cualquier acción ante la emergencia”. Como si el tiempo se detuviera a “esperar” a que las víctimas puedan ser rescatadas con vida tras el terrible siniestro registrado el pasado lunes 10 de agosto. El gobierno colombiano tardó varias horas en responder a las ofertas que diferentes países enviaron, incluido México. 

Mientras Abelardo de la Espriella sostuvo su cristiandad al asumir al gobierno colombiano y ponerse en las manos del hijo “del creador del universo”, demuestra que en los hechos, la humanidad de sus conciudadanos vale menos que sus acciones para congratularse con los gobiernos del Estado de Israel y Marruecos. Es precisamente en estos momentos en que el pueblo colombiano necesita del apoyo y auxilio de todo aquel que desee sumarse para rescatar vidas y sacar de los escombros a las víctimas en varias ciudades y departamentos de aquel país. 

EN LA MIRA

Aun con las negativas del gobierno colombiano la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido para que éste acepte la ayuda humanitaria que México haga llegar para los damnificados. Se enviarán dos aeronaves con despensas y medicamentos y también se enviará la ayuda del ejército mexicano para lo que se requiera. La responsabilidad del pueblo mexicano ha sido siempre la de ser solidario con los demás países que, en este tipo de situaciones, requieran el auxilio. No importan las banderas políticas, es el humanismo mexicano que se refrenda para otro país hermano. El egoísmo de personajes como De la Espriella desgraciadamente se está volviendo un modo de ejercer el poder.

Fuente: Diario Avance

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