Villahermosa, Tabasco

David Morales / AVANCE

El 8 de septiembre de 1869 nació en Tenosique, Tabasco, José María Pino Suárez, abogado, poeta, periodista y político que años después se convertiría en vicepresidente de México durante el gobierno de Francisco I. Madero. Su trayectoria, sin embargo, comenzó lejos de los cargos públicos. Antes de participar en la Revolución mexicana, Pino Suárez construyó una carrera como abogado, escritor y empresario periodístico, actividades desde las cuales manifestó posiciones críticas frente al régimen de Porfirio Díaz.

Su nacimiento en Tenosique constituye uno de los principales vínculos entre el personaje y la historia tabasqueña. El Ayuntamiento de Tenosique, en su Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Tenosique, identifica como inmueble histórico la casa donde nació Pino Suárez, ubicada en el actual bulevar que lleva su nombre. El documento señala además que el personaje es una figura de relevancia para la historia local y nacional, al grado de que su nombre quedó incorporado oficialmente al de la cabecera municipal, hoy denominada Tenosique de Pino Suárez.

Su relación con Tabasco, no obstante, se interrumpió tempranamente. De acuerdo con la publicación del Gobierno del Estado Personaje del mes: José María Pino Suárez, conservada en el acervo del entonces Instituto Estatal de Cultura, su abuelo materno, Eusebio Suárez, fue su primer maestro. En 1885, Pino Suárez dejó Tenosique para continuar sus estudios en Progreso, Yucatán, y posteriormente ingresó a la Escuela de Jurisprudencia del Estado de Yucatán, donde obtuvo el título de licenciado en Derecho el 21 de septiembre de 1894.

Pero el derecho no fue su única vocación. Desde joven cultivó la poesía y comenzó a publicar sus textos en el semanario Pimienta y Mostaza entre 1890 y 1894. Su primer libro, Melancolías, apareció en 1896, mientras que posteriormente publicó Procelarias. La Enciclopedia de la Literatura en México, de la Fundación para las Letras Mexicanas, registra estas obras dentro de su producción literaria y documenta una edición de Melancolías publicada en Mérida por la imprenta de El Peninsular.

La literatura permite observar una faceta de Pino Suárez que suele quedar relegada frente a su carrera política. Uno de sus poemas, “El Usumacinta”, evoca directamente el paisaje de su tierra natal. El río aparece como una presencia vinculada a la memoria y al afecto por el territorio, mientras que el poema concluye con el deseo de que sus aguas acompañen su sepultura. La obra resulta particularmente significativa para Tabasco porque muestra que el vínculo del político con su lugar de origen también quedó expresado en su producción literaria.

Su actividad periodística fue igualmente importante. El 19 de marzo de 1904 fundó en Mérida el periódico El Peninsular, publicación desde la cual manifestó una posición abiertamente crítica hacia el régimen porfirista. La publicación del Gobierno de Tabasco señala que el periódico denunció las condiciones de explotación que padecían los trabajadores del campo, particularmente los peones de las haciendas yucatecas. La presión política ejercida contra el diario llevó a Pino Suárez a abandonar su dirección aproximadamente año y medio después de su fundación.

Su actividad editorial también lo vinculó con la preservación de la literatura yucateca. En 1904 publicó de manera póstuma Memorias de un alférez, novela de Eligio Ancona, en la imprenta de El Peninsular. Un estudio académico publicado en Literatura Mexicana, revista de la UNAM, explica que Pino Suárez preparó aquella edición en dos tomos e incluyó una introducción que también fue reproducida en las páginas de su periódico. El estudio destaca además la influencia que Ancona ejerció sobre Pino Suárez debido a sus ideas liberales, su trayectoria política y su trabajo literario.

Esta etapa resulta fundamental para entender al personaje que posteriormente entraría a la política. Pino Suárez ya había desarrollado una posición pública antes de conocer a Francisco I. Madero. El encuentro ocurrió el 26 de junio de 1910, cuando Madero llegó al puerto de Progreso, Yucatán. El propio Gobierno de Tabasco registra que Pino Suárez fue presentado con Madero por Carlos R. Menéndez y que posteriormente lo acompañó en una gira política por Campeche.

A partir de entonces comenzó su transformación de periodista opositor en dirigente antirreeleccionista. Pino Suárez participó en la organización del movimiento maderista en Yucatán y Tabasco y terminó convirtiéndose en uno de los colaboradores políticos más cercanos de Madero. La ruptura con el régimen porfirista dejó de ser únicamente periodística y se convirtió en una lucha política abierta.

Con el triunfo del movimiento revolucionario, Madero lo designó gobernador provisional de Yucatán y posteriormente integrante de su gabinete. Finalmente, Pino Suárez llegó a la Vicepresidencia de la República. Su ascenso resulta particularmente significativo porque no fue producto de una trayectoria militar, sino de su actividad como abogado, escritor, periodista y dirigente político. Una ficha biográfica del Congreso del Estado de Tabasco confirma su nacimiento en Tenosique y su muerte en Ciudad de México el 22 de febrero de 1913.

Su gobierno, sin embargo, duró poco. Durante la Decena Trágica, Pino Suárez permaneció junto a Madero mientras ambos eran sometidos por los militares sublevados. El 22 de febrero de 1913 fueron asesinados en Ciudad de México. Por esta lealtad, Pino Suárez recibió posteriormente el sobrenombre de “Caballero de la Lealtad”, denominación que permanece asociada a su memoria histórica en Tabasco y México. El Museo de Historia de Tabasco, Casa de los Azulejos, conserva incluso un retrato suyo realizado por Miguel Ángel Gómez Ventura en 1987 y lo presenta como abogado, poeta, periodista y político opositor al porfirismo.

La dimensión literaria de Pino Suárez tampoco desapareció después de su muerte. En 1985, el Gobierno del Estado de Tabasco incorporó Melancolías y procelarias a la Biblioteca Básica Tabasqueña, dentro de su serie de literatura, mientras que su biografía de Diego Arenas Guzmán, José María Pino Suárez, fue incluida en la misma colección dentro de la serie de ensayo.

Su legado continúa presente en las instituciones culturales del estado. La UJAT mantiene una Colección José María Pino Suárez dentro de sus acervos bibliográficos, dedicada a estudios regionales y desarrollo. La universidad también conserva una importante colección histórica y hemerográfica, incluyendo publicaciones tabasqueñas que permiten estudiar la evolución intelectual y política de la entidad.

La figura de Pino Suárez resulta relevante para Tabasco precisamente porque su trayectoria reúne varias dimensiones. Fue un hombre nacido en una población de la frontera sur del estado que terminó participando en uno de los procesos políticos más importantes de México; fue abogado, pero también poeta; periodista, pero también dirigente político; y, finalmente, vicepresidente de la República.

Su historia permite recordar que antes de convertirse en uno de los principales dirigentes del movimiento maderista, José María Pino Suárez ya había construido una voz propia desde la literatura y el periodismo. En El Peninsular defendió a trabajadores rurales; en sus libros de poesía dejó constancia de sus preocupaciones personales y de su vínculo con el paisaje; y en la política llevó esas convicciones a la oposición contra el régimen de Porfirio Díaz.

A 157 años de su nacimiento, ocurrido el 8 de septiembre de 1869 en Tenosique, su importancia para Tabasco no se reduce al hecho de haber ocupado la Vicepresidencia de México. Su legado también pertenece a la historia intelectual y cultural del estado, donde su nombre permanece ligado a la literatura, al periodismo, a la defensa de principios democráticos y a la memoria de Tenosique, la tierra donde comenzó su trayectoria.

Fuente: Diario Avance

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