Samuel García V./Voces al Viento
Nadie, estoy seguro, ningún mexicano está en contra de los sentimientos de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, cuando advierte que “la presidenta de México no se arrodilla ante gobiernos extranjeros” y agrega “aquellos que creen que mi gobierno está en sumisión, están destinados a la derrota”.
México, dijo la presidenta, es un pueblo que ama su libertad, independencia, soberanía y por eso ninguna potencia extranjera va a venir a decirnos cómo debemos gobernamos. De esta manera concretó que la defensa de la patria y la dignidad nacional son una responsabilidad permanente frente a cualquier intento de vulneración,
Bajo esta premisa no hay ni por donde rascarle, pero hay que ver desde un panorama distinto la situación de incertidumbre que vive el país, pues pese a las promesas no hemos podido superar el miedo a la inseguridad con la que a diario caminamos los mexicanos de a pie por nuestras calles y campos de cultivo
La población mexicana está perfectamente bien definida en tres clases sociales, alta, media y la humilde, esta última, que es la mayoría, ¿con todas sus carencias, querrá o por lo menos sabrá lo que significa el concepto “defender nuestra soberanía”? Lo dudo
Por supuesto, es importante lo que dice la presidenta en cuanto a mantener nuestra libertad, independencia, soberanía, pero eso no lo entiende la gente, no le interesa, lo que la mayoría de los mexicanos quiere es recuperar la tranquilidad perdida
Al no haber de otra, pues que nos sigan venadeando por defender nuestra soberanía, y abriendo más carpetas de investigación, que dentro de poco tiempo seguramente pasarán al “archivo muerto” por vencimiento de plazo.
Fuente: Diario Avance
