Patricia González/Desde el Cristal
Hay un colectivo autonombrado “Mexicanos al Grito de Paz” que recientemente colocó lonas y mantas en el zócalo y en el monumento a la Revolución de la Ciudad de México generalizando que Morena tiene vínculos con el narcotráfico. Esto parece más bien una sincronización con la narrativa del gobierno de Donald Trump para justificar la entrada del ejército estadounidense en territorio mexicano. ¿Quién financia este colectivo que “busca la paz” promoviendo la guerra?
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó no tomar en serio este tipo de afirmaciones por considerarlas un golpeteo mediático asociado al empresario Ricardo Salinas Pliego. Expresó que ante tales acusaciones la gente no debe ver TV Azteca. Salinas Pliego no desaprovechó tal comentario para contraatacar desde la propia televisora usando a sus comentaristas y programas de farándula mexicana para decir que “No nos van a callar”. Argumentó que la presidenta Sheinbaum intentó “censurar” y atacar la libertad de expresión de los mexicanos.
El empresario se ha dedicado desde los medios de comunicación que le concesiona el Estado mexicano, a desinformar a la audiencia aprovechando la popularidad de ciertos programas de su barra de espectáculos y noticieros. Sabemos que el dueño de Grupo Salinas y TV Azteca endureció su línea editorial contra el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador cadi al final del mandato. Hasta la fecha mantiene una postura confrontativa hacia el gobierno de la presidenta Sheinbaum que tuvo el origen cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) lo emplazó a pagar las deudas adquiridas al tratar de evadir impuestos desde hace más de dos décadas.
La frase “no vean TV Azteca” que la presidenta Sheinbaum emitió desde la conferencia de prensa matutina es considerada por los opositores de la derecha mexicana como un intento de censura, aunque en la realidad la mayoría de los medios corporativos tradicionales y digitales que no son afines a la cuarta transformación opinan diariamente sin ningún tipo de restricciones por parte del Gobierno mexicano. No se han cerrado medios de comunicación ni se ha mandado acallar periodistas como sí sucedió durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, principalmente. No olvidemos que durante el gobierno de Calderón, la mayoría de los medios que hoy ejercen toda la libertad de expresión, firmaron un pacto de silencio para no transmitir noticias que tuvieran que ver con la violencia desatada en aquel entonces por la mal llamada “guerra contra el narco”. Periodistas como Carmen Aristegui fueron separados de sus noticieros o como Anabel Hernández que tuvo que huir del país. En la actualidad estas dos periodistas ejercen con toda libertad su oficio sin que el Estado mexicano las espíe o las censure.
Es previsible que la televisora de Salinas Pliego busque chantajear y desinformar a su audiencia; ha sido su línea editorial. El golpeteo mediático, los montajes como el del Chupacabras o el de la niña Paulette, la propaganda contra los libros de texto “comunistas” en el sexenio pasado y ahora los “narcopolíticos” seguirán siendo parte de este periodismo amarillista que utilizan empresarios sin escrúpulos para cobrarse el hecho de que el pueblo de México haya cambiado el régimen de gobierno y por supuesto no están de acuerdo con la alta aceptación que la gente tiene hacia la presidenta Claudia Sheinbaum.
Fuente: Diario Avance
