David Morales
Mientras millones de niños deberían estar en las aulas, jugando o desarrollando plenamente sus capacidades, una parte importante de la infancia mundial continúa trabajando en actividades que ponen en riesgo su educación, salud y desarrollo, hoy 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha impulsada por la Organización Internacional del Trabajo para visibilizar una problemática que sigue afectando a millones de menores en todo el mundo.
La efeméride fue establecida en 2002 por la OIT con el objetivo de fortalecer los esfuerzos internacionales para erradicar el trabajo infantil y promover el cumplimiento de los derechos de la niñez reconocidos en la Organización de las Naciones Unidas mediante la Convención sobre los Derechos del Niño.
Las cifras más recientes reflejan la magnitud del desafío. El informe «Trabajo Infantil: Estimaciones Mundiales 2024», elaborado por la OIT y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, estima que alrededor de 138 millones de niños y adolescentes entre 5 y 17 años realizan algún tipo de trabajo infantil en el mundo. De ellos, aproximadamente 54 millones desempeñan actividades consideradas peligrosas por comprometer su integridad física, emocional o psicológica.
La agricultura concentra la mayor parte de estos casos. Según el mismo informe, cerca del 61 por ciento de los menores en situación de trabajo infantil participa en labores agrícolas, seguido por actividades de servicios y manufactura.
En México, el fenómeno continúa representando una preocupación social. Los resultados más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, obtenidos mediante la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil, indican que alrededor de 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realizaban algún tipo de actividad económica, doméstica intensiva o trabajo considerado no permitido por la legislación mexicana.
Esto equivale a cerca del 13 por ciento de la población en ese rango de edad. El INEGI documenta además que los sectores con mayor participación infantil son las actividades agropecuarias, el comercio y diversos servicios.
Los especialistas señalan que el trabajo infantil suele estar estrechamente relacionado con factores como pobreza, desigualdad, rezago educativo y falta de oportunidades. Estudios del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social han identificado que los hogares con mayores carencias económicas presentan una mayor probabilidad de incorporar a menores a actividades laborales.
La situación también tiene consecuencias educativas. Investigaciones de la UNESCO muestran que los niños que trabajan tienen mayores riesgos de ausentismo escolar, bajo rendimiento académico y abandono temprano de los estudios.
En el caso de Tabasco, los datos estatales derivados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil muestran que la problemática se encuentra presente principalmente en actividades vinculadas al sector primario, comercio informal y apoyo en negocios familiares. Instituciones como el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social mantienen programas de prevención y protección dirigidos a menores en condiciones de vulnerabilidad.
Sin embargo, es importante distinguir entre la participación ocasional de niños en actividades familiares supervisadas y el trabajo infantil prohibido por la ley. La legislación mexicana establece restricciones específicas para proteger a los menores de actividades peligrosas o que interfieran con su educación y desarrollo integral.
Un aspecto menos conocido es que el trabajo infantil no siempre ocurre en espacios visibles. La OIT advierte que una parte significativa de los menores afectados realiza labores domésticas intensivas, trabajo agrícola no remunerado o actividades económicas dentro del entorno familiar, situaciones que dificultan su identificación estadística.
Los organismos internacionales han señalado que la erradicación del trabajo infantil constituye una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aunque durante las últimas décadas se registraron avances importantes, las crisis económicas, la pandemia y diversos conflictos internacionales han ralentizado el progreso en algunas regiones.
Fuente: Diario Avance
