David Morales
Cada 31 de marzo se celebra el Día del Taco en México, una fecha que reconoce a uno de los platillos más representativos del país. Aunque la conmemoración surgió en 2007 como una iniciativa promocional impulsada por empresas de medios y la industria alimentaria, el taco tiene una historia que se remonta a siglos antes de la llegada de los españoles.
El origen del taco está ligado al uso del maíz en las culturas mesoamericanas. Investigaciones históricas y antropológicas, así como registros del Instituto Nacional de Antropología e Historia, señalan que pueblos como los mexicas ya utilizaban tortillas para envolver alimentos, una práctica que facilitaba el consumo de guisos sin utensilios. Este antecedente es considerado la base del taco moderno.
Durante la época prehispánica, la tortilla era un elemento central de la alimentación. Crónicas como las de Bernardino de Sahagún documentan que los habitantes del Valle de México consumían tortillas acompañadas de distintos ingredientes como frijoles, chile, insectos o pescado. Aunque no se utilizaba el término “taco” como se conoce hoy, la forma de consumo ya estaba presente.
El término “taco” apareció siglos después. Algunos estudios lingüísticos sugieren que la palabra podría derivar del náhuatl, mientras que otras teorías indican que proviene del español, donde “taco” hacía referencia a un objeto pequeño o a una porción de alimento. También existe una hipótesis que lo vincula con los mineros del siglo XVIII, quienes utilizaban “tacos” de papel con pólvora para detonar explosivos, por su similitud con la forma enrollada de la tortilla.
Con el paso del tiempo, el taco evolucionó y se diversificó en todo el territorio mexicano. Cada región desarrolló variantes propias según ingredientes locales. En el centro del país destacan los tacos al pastor, influenciados por la migración libanesa; en el norte son comunes los tacos de carne asada; mientras que en el sureste predominan preparaciones con cochinita pibil o pescados y mariscos.
El impacto del taco también es económico y social. Datos de la Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que miles de establecimientos en el país se dedican a la preparación y venta de antojitos mexicanos, donde el taco ocupa un lugar central. Desde puestos callejeros hasta restaurantes especializados, su presencia atraviesa todos los niveles sociales.
A nivel internacional, el taco se ha convertido en un embajador de la gastronomía mexicana. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha reconocido a la cocina tradicional mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, distinción en la que el taco forma parte del conjunto de prácticas culinarias que representan la identidad del país.
Fuente: Diario Avance
