Por: Joel Rubio Entre el aroma a tierra mojada y el rítmico sonido de las manos que doman la arcilla, Casa Muriel se alza no solo como un taller de alfarería, sino como un santuario de la identidad tabasqueña. En este rincón de Nacajuca, el barro deja de ser materia inerte para convertirse en el …
Fuente: Novedades de Tabasco
