Villahermosa, Tabasco

Patricia González/Desde el Cristal

El transporte público en la zona urbana, sobre todo en la capital de Tabasco, exige un nuevo aumento a las tarifas de pasaje. Con o sin el consentimiento de las autoridades correspondientes han amenazado que se llevará a cabo. Ellos plantean que de 10.50 que cobran la parada mínima pasará a los 14.00 pesos. Imagínese usted el impacto que tendrá este incremento en el bolsillo de los trabajadores. Los estudiantes, discapacitados, y adultos mayores pagarían de los 5.00 pesos actuales a 8.00 en la nueva tarifa.

El argumento para justificar el incremento al transporte público es el degaste y el alto costo de las refacciones. 

También el precio elevado del combustible. Puede que los concesionarios tengan la razón, pero el público en general debe ser tomado en cuenta y se debe buscar un incremento que no afecte a los transportistas ni a los usuarios. Hay padres de familia que tienen dos o más hijos en las escuelas, ellos mismos por su trabajo, tienen que desembolsar una buena cantidad de dinero tan sólo en transporte. Tampoco es que los salarios sean tan elevados como para andar elevando el costo del pasaje a los usuarios. 

Otro punto que debe tomarse muy en cuenta es la calidad del servicio que prestan los transportistas. Las unidades que emplean, el parque vehicular que circula, por ejemplo. En su mayoría las unidades de transporte, casi son chatarra a la que no les sirve ni la manija de las puertas, las ventanillas no abren bien, los asientos están en pésimas condiciones; además el trato de los conductores hacia los usuarios muchas veces no es el correcto hacia los usuarios: faltas de respeto, palabras subidas de tono o amenazantes a quienes piden su debido descuento en el precio del servicio, no prestan atención cuando el usuario pide su parada porque los choferes se distraen con la música que llevan con exceso de volumen o van conversando con sus copilotos, exceden los límites de velocidad, hacen esperar al público hasta 20 minutos en cada parada o van a vuelta de rueda con tal de esperar que el cupo de la unidad se complete. Es común ver las unidades de este tipo de transporte con pasajeros que viajan de pie, atiborrados porque los choferes desean llevarse un número elevado que les deje buenas ganancias tanto a los operadores como a los dueños o concesionarios de las unidades. 

Otra característica que está en contra de quienes conducen las unidades en el transporte público es que hay ocasiones en que hasta hacen carreras para ganar pasaje poniendo en peligro la vida de los ciudadanos en general. 

O se les observa distraídos por contestar llamadas telefónicas mientras manejan, o conducen mientras escriben o leen mensajes de texto en sus dispositivos móviles sin importarles la seguridad de quienes viajan con ellos. ¿Cómo exigir el incremento de la cuota a los pasajeros con un servicio tan deficiente? Es hasta de pena ajena que gente que visita la capital tabasqueña se lleve una mala impresión por el mal trato que ofrecen los conductores del transporte público, que, aunque existen excepciones, no deja de ser deplorable la mala educación que exhiben. 

EN LA MIRA

Habría que analizar muy bien si el incremento que exigen los transportistas es necesario o conveniente, no solo a una de las partes sino tomar en cuenta a la ciudadanía en general, puesto que son estos últimos quienes recibirán el impacto en su economía. Ojalá que las autoridades competentes intervengan y se llegue a un acuerdo en este asunto.

Fuente: Diario Avance

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *