
El artista tabasqueño Alejandro Santos es simpatizante del muralismo por ser un movimiento artístico con doble propósito, ya que busca cambiar la estética urbana y transmitir la identidad del territorio representado.
Bajo ese criterio ha desarrollado su trayectoria: desde la primera colaboración con el colectivo Brocha Gorda en el icónico mural de Chico Che, en Gaviotas Norte, hasta su reciente participación en la rehabilitación del emblemático Callejón de Puerto Escondido.
Allí pintó dos murales que retratan a los escritores Josefina Vicens, Carlos Pellicer, José Gorostiza, José Carlos Becerra y Andrés Iduarte, así como a Esperanza Iris, Dora María, Karmito y Manuel Pérez Merino, íconos de la música y las artes escénicas nacidos en Centro, Tabasco.
Pero Alejandro Santos también rindió homenaje a Violeta Palma y Marquito, dos villahermosinos que no gozaron de reconocimiento internacional, pero fueron célebres en el Callejón de Puerto Escondido.
“Me gusta mucho reconocer a las personas o darles algún honor… (para) que sientan los murales como parte de ellos. (Pienso) que no solo están dando la barda o el espacio para el mural, sino también, de otra manera, deben ser parte de los murales”, expresó en una conversación con Diario Presente.
El muralista urbano sostuvo que, para cumplir su objetivo, explora los alrededores del lugar donde pintará alguna obra, a fin de conocer las tradiciones, la cultura y algunas historias de la zona.
“He tenido la oportunidad de pintar en varios lugares y algo que me gusta hacer es estudiar qué hay cerca… Me baso en el lugar, en la cultura y las tradiciones y ciertos lugares icónicos del lugar. Con eso me voy empapando poco a poco y hago un boceto referente a eso”, detalló.
Mural, un instrumento de cambio social
El artista originario de Comalcalco admitió que el muralismo, además de ser restaurar la estética urbana, debe posee un objetivo de ideológico, a fin de propiciar un cambio social y cultural entre la población.
“A final de cuentas, el mural, su misión es cambiar la estética urbana, sí, pero desde otro lado tiene sentidos políticos, religiosos o hasta de movimiento social. Tiene que ir (hacia) algún lado, una idea concreta”, observó.
Agregó que: “De algún lado tenemos que agarrarnos para hacer un cambio social y cultural, y pues sí, la misión de las artes, del mural es ese, hacer un cambio, transformar la estética urbana y también el pensamiento de la gente”.
Luego de mencionar que la Comuna 13 de Colombia es un ejemplo de cómo un territorio peligroso puede volverse seguro a través del arte, dijo que está colaborando con el Ayuntamiento de Centro en el programa “Centro más Seguro”.
- Abundó que trabaja en conjunto con los artistas Francisco Cabrera y José Ramón Briones para elaborar un total de nueve murales, reiterando la importancia de actualizar la estética urbana y conseguir un cambio en la perspectiva de la población.
Santos consideró que el reto es que los murales no se conviertan únicamente en elementos decorativos, sino en puntos de encuentro para la comunidad. Por ello, apuesta por obras que recuperen historias y personajes locales, pero que también generen identidad y sentido de pertenencia entre quienes habitan y transitan los espacios intervenidos.
Fuente: Diario Presente – Cultura
