Patricia González/Desde el Cristal
Hay casos que deben atenderse antes que deterioren más la imagen pública de servicio.
Entre las diferentes funciones que se estiman pueda realizar un regidor o regidora en nuestro país están las de fiscalizar y vigilar que un presidente municipal y su equipo de administración cumplan la ley, ejerzan los recursos públicos de acuerdo a los lineamientos establecidos por el cuerpo colegiado, que se supone, integran los regidores.
No obstante, aunque en su gran mayoría pareciera que estos cuerpos colegiados no son más que comparsas, sobresale una regidora del municipio de Puerto Vallarta, Jalisco: Melissa Madero.
Ella se asume como independiente porque no representa a ningún partido, aunque en 2024 tuvo cierta cercanía con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y fue candidata a la alcaldía de aquella localidad por el Partido Futuro.
Lo importante es lo que denuncia y la reflexión que genera sobre cómo se manejan las alcaldías en nuestro país.
En sesión de cabildo, la regidora Melissa Madera señaló que el alcalde del PVEM, Luis Ernesto Munguía González, tiene a 117 personas en la nómina de su despacho, cuando el límite autorizado era de solo 18.
Esta nómina inflada le cuesta al municipio 52 millones 151 mil pesos. Como cuestiona la propia regidora: «Y yo le pregunto a la gente: ¿funciona el alcalde?».
La regidora presenta documentos sobre esta nómina inflada, lo que indica que existe peculado, lo cual está penalizado y sin embargo no se sabe si las autoridades correspondientes han actuado en consecuencia.
Públicamente y ante los medios de comunicación Melissa Madera exige que se investigue y se dé de baja al oficial mayor por haber tomado una decisión que no fue autorizada por el cabildo. Hay casi 700 personas en aquel ayuntamiento y la regidora acusa que a pesar de la exorbitante cantidad de plazas la administración de Munguía González no funciona en Vallarta.
Antes del escándalo de las plazas, la regidora cuestionaba otros gastos excesivos como la compra de tamales que costaron 4 millones 447 mil pesos. Incluidos los vasos desechables de unicel y el atole.
Un alcalde ecologista que por normatividad tiene prohibido comprar material contaminante en desechables. Casi 100 pesos el costo de los tamales.
Son estas acciones lo que la gente ve como un engaño, el PVEM es aliado de Morena y en nada abona que se predique austeridad republicana pero en los hechos se actúe irresponsablemente como lo expone Melissa Madera frente al mismo alcalde que no hace más que desviar su atención para no responder ante el cabildo a los cuestionamientos que se le dirigen.
EN LA MIRA
¿Cuántos regidores se atreven a cuestionar a sus alcaldes cuando existen faltas que perjudican al erario municipal? El alcalde de Puerto Vallarta dio información errónea sobre una nómina inflada: ¿no sabía o estaba confundido respecto al número de personas que laboran en el ayuntamiento? ¿Dónde queda el discurso de nuestras autoridades ante una realidad que los delata?
No se debe continuar con el derroche de recursos públicos en un país que lucha por distanciarse de los sexenios priistas y panistas; estas faltas graves se deben castigar.
Fuente: Diario Avance
