
En Tabasco hacen falta abogados especializados en materia ambiental que den seguimiento a los daños ocasionados por la contaminación, particularmente los derivados de derrames de hidrocarburos, advirtió el doctor José Chan Quijano, del Centro de Cambio Global y la Sustentabilidad.
El investigador señaló que, aunque existen leyes estatales para proteger la flora y fauna y mecanismos para sancionar los daños ambientales, uno de los principales problemas se encuentra en el seguimiento posterior a la aplicación de la ley.
“Tristemente nos faltan abogados ambientales que nos ayuden también a llevar a cabo pues todo ese proceso de quién está afectando a la fauna o a la flora”, expuso.
- Durante su participación el VIII Foro de Regeneración de Selvas, Acahuales y Áreas Naturales Protegidas y II Foro Internacional sobre Regeneración de Selvas en México y América Latina, explicó que esta disciplina permite analizar no solamente el daño ambiental, sino también cómo ocurrió, qué normas son aplicables y qué acciones se realizan para regularlo o repararlo.
El proceso
“Lo bonito de la criminología verde es que no solamente estudia el daño ambiental, sino el cómo pasó, el proceso de ese daño y qué se está haciendo para regular o remediar ese daño”, explicó.
- Chan Quijano destacó que en la entidad y el sureste mexicano la criminología verde todavía ha sido poco aplicada. Actualmente, dijo, se trabaja en la elaboración de un listado de las zonas contaminadas por derrames de petróleo, debido a que existen áreas que han sido cuantificadas y otras que, desde el punto de vista legal, aún no han sido contabilizadas.
“Entonces hay zonas contaminadas cuantificadas y hay zonas que legalmente hablando no han sido cuantificadas”, señaló.
El investigador advirtió que, al sumar las áreas afectadas, el problema ambiental puede ser todavía mayor, ya que además de los suelos contaminados deben considerarse las afectaciones a los sistemas acuáticos.
“Si empezamos a hacer la suma, pues va aumentando todas estas características de los daños ambientales a suelos contaminados, sin considerar las afectaciones en cuestión de contaminación por sistemas acuáticos”, apuntó.
Indicó que, aunque Tabasco cuenta con información sobre contaminantes presentes en sus cuerpos de agua, como los coliformes fecales, todavía existe un vacío importante respecto a los efectos que están provocando los derrames de petróleo en los sistemas acuáticos del estado.
Los riesgos
En materia de flora, explicó que algunas especies pueden morir al no lograr adaptarse a las zonas contaminadas, mientras que otras tienen capacidad de tolerar los contaminantes. Entre estas últimas mencionó al maculís, cedro y caoba, especies maderables que actualmente son objeto de estudios para determinar su capacidad de sobrevivencia y desarrollo en áreas afectadas.
- Detalló que las plantas pueden presentar modificaciones en su desarrollo como una estrategia para sobrevivir a la contaminación. En algunos casos sacrifican diámetro o altura, aunque esto no necesariamente significa una pérdida en la calidad de la madera. El investigador agregó que también se estudia el comportamiento de estas especies desde la germinación hasta la etapa de plántula, con el objetivo de conocer cuáles tienen mejores posibilidades de desarrollarse en terrenos contaminados y, eventualmente, representar una alternativa económica para las comunidades afectadas.
Afectaciones
Respecto a la fauna, reconoció que existe menos información disponible sobre los efectos de los contaminantes. Explicó que los animales pueden acumular sustancias contaminantes en sus organismos debido a su contenido de grasa, lo que puede provocar afectaciones a largo plazo.
“Cuando los animales tienen un contacto directo del contaminante pues la mortandad puede ser alta”, alertó.
En este contexto, sostuvo que las normas de protección ambiental y animal existentes en Tabasco pueden utilizarse para determinar responsabilidades por daños a la flora y fauna, pero se requiere fortalecer la capacidad jurídica para acompañar los procesos.
“Hay poquitos, pero con esos poquitos tratamos de empezar como a colaborar y empezar a ver ese nivel de estudios para a ver hasta dónde llegamos”, comentó sobre los abogados ambientales que actualmente ejercen en la entidad.
El investigador consideró que uno de los puntos donde existen mayores deficiencias no necesariamente está en la aplicación de la ley, sino en conocer qué ocurre después de que se determina una sanción o se ordena la reparación del daño.
“La ley se aplica. El digamos que lo bueno es que se aplica, pero donde estamos fallando es en el proceso de seguimiento de qué está pasando después de que se aplica”, afirmó.
Puso como ejemplo los casos en los que empresas pagan recursos para reparar daños ambientales. En estos casos, dijo, hace falta información que permita conocer qué sucede posteriormente con ese dinero y si realmente se utiliza para atender las afectaciones ocasionadas.
“Si aquellas empresas, por ejemplo, pagan la reparación del daño, donde nos quedamos cortos es en saber qué está pasando con ese recurso en cuestión de ese daño”, señaló.
Por ello, insistió en que la participación de abogados ambientales resulta fundamental para fortalecer el seguimiento de los casos y contribuir a que las disposiciones legales se traduzcan efectivamente en acciones de reparación y protección del entorno ecológico de Tabasco.
Fuente: Diario Presente – Tabasco
