Villahermosa, Tabasco

Patricia González/Desde el Cristal

La Unión Ganadera Regional de Tabasco (UGRT) fundada en 1936 y que tuvo uno de sus mejores épocas entre los años 70 y 90 del siglo pasado, quebró por una deuda de aproximadamente 600 millones de pesos. 

Se procesaban 270 mil reses al año y se abastecía de carne a varios estados del país, y por supuesto al entonces Distrito Federal. 

La empresa también contaba con Ultralácteos Unión, que era abastecida por pequeños y grandes ganaderos del estado y tenía centros de acopio en algunos municipios. 

Los las deudas por malos manejos de algunos dirigentes y conflictos internos dejó en ruinas a la empresa. 

Hoy, la Unión de Crédito Ganadero (UCG) está en quiebra y debe 286 millones de pesos a personas que invirtieron sus ahorros en esta institución y aun no se hace responsable a nadie, no hay consecuencias para quienes causaron el quebranto y mucho menos se paga a quienes confiaron en una empresa que les era redituable pero que desde hace varios años mantiene una deuda que afecta el patrimonio de familias que ven cómo la impunidad ha imperado en este caso.

A doce años de distancia de que la UGRT quedara casi hecha escombros, y de que los líderes de entonces tramitaran un crédito impagable de 11 millones de dólares, sumándose a los 600 millones que ya incluía el quebranto, la ganadería en Tabasco es precaria y se sostiene por la inercia de lo poco que se comercializa a nivel local, y la carne que se consume en los mercados es mayoritariamente originaria de los estados de Chiapas y Veracruz. 

La URGT estaba conformada por el Frigorífico y Empacadora de Tabasco, la Unión de Crédito Ganadero, la Cooperativa Ultralácteos Unión, la Fábrica de Alimentos, la Transportadora de Ganado, El Fondo de Aseguramiento, así como la Comercializadora Unión y el Comité de Fomento y Protección Pecuaria que a su vez administraba los laboratorios y bancos de semen. 

Con todo esto se beneficiaban alrededor de 15 mil socios que formaban parte de las 17 asociaciones ganaderas en el estado. 

La autonomía alimentaria estaba asegurada en ese sector, había fuentes de empleo en los 17 municipios, los pequeños ganaderos se beneficiaban pues la ordeña en menor escala era constante, lo que originaba que en las comunidades hubiera circulación de capital y aún hasta se llegó a producir derivados de la leche que se comercializaban en las tienditas comunitarias. 

Aunque faltó aprovechar otros productos derivados como la utilización de la piel del ganado sacrificado pues como en Tabasco no había industria de calzado, el producto se envió y aún se envía a estados como Guanajuato, donde se aprovecha esta materia prima para fabricar productos que incluso se exportan a otros países, además de la distribución nacional.

EN LA MIRA

El gobernador Javier May Rodríguez urgió a que se pague esta deuda y que se finquen responsabilidades, pues ya son muchos años de litigios y a los afectados aun no se les reintegra su inversión. 

De todo esto solo quedan los pleitos legales entre la Unión y la gente que reclama justicia y que sufre la impotencia ante la tardanza de ésta. La ley, cuando se aplica tarde, también es injusta. 

Fuente: Diario Avance

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