David Morales / AVANCE
El 10 de septiembre de 1852 nació en la ciudad de Zacatecas Genaro Codina Fernández, compositor cuya obra quedó ligada de manera permanente a la identidad cultural de su estado y a una de las piezas musicales más reconocibles de México, la Marcha de Zacatecas.
Codina aprendió desde joven a tocar diversos instrumentos y tuvo en el arpa su principal medio de expresión musical. Aunque no desarrolló una carrera académica dentro de los conservatorios, llegó a componer marchas, valses, polkas, mazurcas, chotises y danzas. Sin embargo, sería una sola de sus obras la que trascendería su época y convertiría su nombre en parte de la memoria cultural mexicana.
La Marcha de Zacatecas surgió en el ambiente musical zacatecano de finales del siglo XIX. La Secretaría de Cultura, en su semblanza Se cumplen 159 años del natalicio de Genaro Codina, autor de la célebre Marcha de Zacatecas, señala que la composición nació a partir de un reto entre Codina y el músico Fernando Villalpando. Existen distintas versiones sobre el año exacto de composición, aunque las fuentes institucionales sitúan su creación alrededor de 1891 o 1892. Lo que está documentado es que Fernando Villalpando realizó la instrumentación que permitió llevar la pieza del ámbito doméstico al formato de banda
La composición tuvo una recepción inmediata. De acuerdo con el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la obra fue estrenada públicamente en Zacatecas en 1893, en un espacio que actualmente forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. La Secretaría de Cultura también registra que posteriormente fue interpretada en espacios públicos y ceremonias, hasta quedar vinculada con las celebraciones cívicas del estado.
La importancia cultural de la Marcha de Zacatecas está precisamente en esa transformación. Lo que comenzó como una composición musical terminó funcionando como un elemento de identificación colectiva. Sus notas dejaron de pertenecer exclusivamente a su autor y pasaron a representar a una comunidad que encontró en ellas una expresión sonora de su propia identidad.
Esta condición quedó reconocida jurídicamente. La legislación de Zacatecas sobre sus símbolos establece que la Marcha Zacatecas es la composición musical de Genaro Codina y la considera, junto con su letra, como el Himno del Estado. La norma también establece su utilización dentro de los actos cívicos y protocolos oficiales.
Su permanencia resulta especialmente significativa porque la pieza no depende únicamente de su antigüedad para conservar vigencia. Continúa formando parte de ceremonias oficiales, celebraciones públicas y expresiones de identidad zacatecana. La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México ha señalado que se trata de una de las obras más duraderas de la tradición musical mexicana y la identifica como la principal contribución de Codina a la cultura musical del país.
También adquirió una dimensión que rebasó las fronteras de Zacatecas. Con el paso del tiempo fue popularizada en distintas regiones de México y se incorporó a la tradición de la charrería, donde es reconocida como uno de sus principales símbolos musicales. La Federación Mexicana de Charrería la identifica como himno nacional de esta tradición, mientras que instituciones culturales mexicanas han señalado que popularmente se le conoce como el “segundo Himno Nacional”. Esta última denominación no significa que tenga el carácter jurídico del Himno Nacional Mexicano, sino que refleja la extraordinaria popularidad y fuerza simbólica que alcanzó entre los mexicanos.
Parte de su fuerza se encuentra en su carácter musical. La marcha utiliza una estructura solemne y marcial, asociada tradicionalmente con desfiles, ceremonias y acontecimientos colectivos. Esa sonoridad le permitió adaptarse con facilidad a espacios cívicos y festivos, mientras que su referencia constante a la patria, la libertad y el valor reforzó su interpretación como una pieza de carácter patriótico.
La trascendencia de la obra también modificó la memoria pública de su creador. El Instituto Nacional de Antropología e Historia conserva registrado el inmueble donde nació Codina y señala su relación directa con la composición de la marcha. En 1932, además, el Ayuntamiento de Zacatecas colocó una placa en la casa donde vivió el músico y la antigua calle de la Compañía pasó a llevar su nombre. Años después, el Congreso estatal dispuso que un municipio zacatecano adoptara el nombre de Genaro Codina en reconocimiento a su legado.
La historia de Genaro Codina demuestra que el patrimonio cultural no siempre nace de una institución o de una obra concebida originalmente para convertirse en símbolo. En ocasiones surge de una creación artística que consigue permanecer en la memoria colectiva. La Marcha de Zacatecas es uno de esos casos. Más de un siglo después de su composición, sus primeras notas continúan asociándose con Zacatecas, con la charrería y con una idea más amplia de identidad mexicana.
Por ello, la relevancia de Codina no se limita a haber compuesto una melodía célebre. Su mayor legado fue haber creado una obra capaz de sobrevivir a su autor, a su época y a las circunstancias en que nació para convertirse en una expresión musical de pertenencia. En ese sentido, la Marcha de Zacatecas constituye uno de los ejemplos más claros de cómo la música puede pasar de ser una creación artística a convertirse en memoria, tradición y símbolo cultural.
Fuente: Diario Avance
