Villahermosa, Tabasco

David Morales / AVANCE

Una nueva estrategia experimental basada en moléculas sensibles a la luz ha permitido recuperar determinadas funciones visuales en animales con degeneración de la retina, un avance que podría abrir una nueva vía para tratar algunas enfermedades que provocan pérdida de visión. Sin embargo, aunque la investigación ya ha producido resultados en modelos animales, todavía no constituye un tratamiento disponible para seres humanos.

El avance más reciente fue publicado en 2026 en Journal of the American Chemical Society por Rosalba Sortino y colaboradores, bajo el título Restoration of Saccadic Eye Movements and Visually Guided Behavior in Ambient White Light with Photoswitchable Small Molecules. El estudio experimentó con moléculas fotosensibles conocidas como prosthe6, diseñadas para actuar sobre el receptor mGlu6 presente en las células bipolares de la retina.

La investigación parte de un problema observado en enfermedades degenerativas como la retinitis pigmentosa. Cuando los fotorreceptores, células encargadas de transformar la luz en señales eléctricas, mueren, otras partes del circuito neuronal de la retina pueden permanecer funcionales. Los investigadores buscan aprovechar esas células supervivientes para recuperar parcialmente la capacidad de responder a la luz.

Las moléculas fotosensibles funcionan como una especie de “prótesis molecular”. Su actividad cambia cuando reciben luz y, de esta manera, pueden proporcionar a determinadas células de la retina una capacidad que normalmente depende de los fotorreceptores.

En los experimentos publicados en 2026, los investigadores utilizaron peces cebra y ratones con degeneración retinal. En los primeros observaron la recuperación de movimientos oculares asociados con estímulos luminosos, mientras que en los ratones algunos compuestos, entre ellos prosthe6-12 y prosthe6-15, permitieron recuperar conductas guiadas por la luz, como la evitación de determinadas condiciones luminosas.

El resultado representa la continuación de una investigación que lleva más de una década. En 2014, Benjamin M. Gaub y colaboradores publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences el estudio Restoration of visual function by expression of a light-gated mammalian ion channel in retinal ganglion cells or ON-bipolar cells, donde demostraron que era posible generar respuestas a la luz en retinas degeneradas mediante una combinación de herramientas genéticas y moléculas fotosensibles.

Posteriormente, Laura Laprell y colaboradores publicaron en 2017 Photopharmacological control of bipolar cells restores visual function in blind mice en The Journal of Clinical Investigation. El trabajo mostró que la fotofarmacología podía modificar la actividad de las células bipolares y recuperar respuestas luminosas y determinadas conductas visuales en ratones ciegos.

La importancia de esta línea de investigación también fue revisada por Ivan Tochitsky, Michael Kienzler, Ehud Isacoff y Richard Kramer en el artículo Restoring Vision to the Blind with Chemical Photoswitches, publicado en 2018 en Chemical Reviews. Los autores describieron el desarrollo de diferentes moléculas capaces de conferir sensibilidad a la luz a células de retinas que habían perdido sus fotorreceptores.

A pesar de estos resultados, existe una diferencia importante entre recuperar respuestas visuales y recuperar la visión normal. Los experimentos realizados hasta ahora no demuestran que los animales hayan recuperado una visión equivalente a la de un animal sano, y mucho menos que una persona ciega pueda volver a leer, reconocer rostros o desenvolverse normalmente mediante la vista.

Los propios investigadores consideran los prosthe6 como candidatos para continuar desarrollando una posible terapia. Antes de llegar a pacientes humanos todavía deben estudiarse aspectos como su seguridad, distribución dentro del ojo, duración de sus efectos y comportamiento en organismos humanos.

Por ahora, por tanto, la afirmación de que estas moléculas “devuelven la visión” debe tomarse con cautela. Lo que la evidencia científica demuestra es que determinadas moléculas fotosensibles han permitido recuperar algunas funciones y comportamientos visuales en animales con degeneración retinal. La aplicación en seres humanos continúa siendo una posibilidad de investigación, no una terapia clínica establecida.

Fuente: Diario Avance

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