Villahermosa, Tabasco

DAVID MORALES / AVANCE

El 1 de septiembre de 1939, las tropas de la Alemania nazi invadieron Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto armado más devastador del siglo XX. Dos días después, Francia y el Reino Unido declararon la guerra a Alemania, después de que el gobierno de Adolf Hitler ignorara sus exigencias de retirar sus fuerzas del territorio polaco.

La invasión fue el resultado de una política expansionista que Alemania había desarrollado durante los años anteriores. El régimen nazi había impulsado el rearme, incorporado Austria al Reich en 1938 y obtenido la anexión de los Sudetes checoslovacos mediante los Acuerdos de Múnich. En agosto de 1939, Alemania y la Unión Soviética firmaron además el Pacto Molotov-Ribbentrop, que incluía un protocolo secreto para repartirse áreas de influencia en Europa oriental. Poco después, Alemania atacó Polonia desde el oeste, mientras que la Unión Soviética la invadió desde el este el 17 de septiembre.

El ejército alemán empleó en Polonia una estrategia basada en la concentración de fuerzas móviles, aviación y unidades blindadas, asociada posteriormente con el término Blitzkrieg o guerra relámpago. La campaña permitió a Alemania ocupar rápidamente gran parte del territorio polaco. El conflicto que inicialmente se desarrolló en Europa se extendió posteriormente hacia África, Asia y el Pacífico, hasta convertirse en una guerra verdaderamente mundial.

Las consecuencias fueron extraordinarias. La Segunda Guerra Mundial se prolongó hasta 1945, involucró a decenas de países y provocó la muerte de aproximadamente 60 millones de personas o más, entre militares y civiles, además de persecuciones, desplazamientos masivos y la destrucción de ciudades enteras. El Holocausto, perpetrado por el régimen nazi y sus colaboradores, condujo al asesinato sistemático de aproximadamente seis millones de judíos, además de millones de otras víctimas de la persecución nazi.

México recibió el estallido de la guerra bajo el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, quien mantuvo una política de neutralidad. El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México señala que el gobierno mexicano había seguido con atención el deterioro de la situación europea y que, al comenzar el conflicto, el país mantuvo formalmente su posición neutral.

Incluso en noviembre de 1939, el Congreso mexicano aprobó la Ley para Conservar la Neutralidad del País, que establecía restricciones para impedir que fuerzas militares de los países beligerantes utilizaran el territorio y las aguas mexicanas.

La neutralidad mexicana, sin embargo, no duraría toda la guerra. Después del ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941, México rompió relaciones con las potencias del Eje. La situación cambió definitivamente en mayo de 1942, cuando los submarinos alemanes hundieron los buques petroleros mexicanos Potrero del Llano y Faja de Oro. El gobierno de Manuel Ávila Camacho solicitó entonces al Congreso declarar el estado de guerra contra Alemania, Italia y Japón. El decreto estableció que México se encontraba en estado de guerra desde el 22 de mayo de 1942.

La participación mexicana tendría posteriormente una dimensión militar con el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, enviado al frente del Pacífico en 1945 para combatir a las fuerzas japonesas. Pero la contribución del país también fue económica y diplomática, particularmente mediante el suministro de petróleo y otras materias primas a Estados Unidos.

Fuente: Diario Avance

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