Villahermosa, Tabasco

Especialistas e investigadores en salud mental encendieron las alarmas tras detectar 70 casos de conductas de autolesión o cutting en un universo de 102 estudiantes evaluados en una escuela telesecundaria.

La intervención multidisciplinaria, motivada por la detección previa de estos comportamientos de riesgo en alumnos de entre 12 y 15 años, puso al descubierto una problemática latente en las aulas donde las autolesiones corporales funcionan como un mecanismo de descarga frente al sufrimiento psicológico no verbalizado.

El fenómeno responde primordialmente a la imposibilidad de manifestar emociones complejas durante la etapa adolescente, situación que suele agravarse por el aislamiento social o por contenidos nocivos en entornos digitales. Ante este escenario, la profesora investigadora Patricia Carrera Fernández explicó el trasfondo clínico de este comportamiento en la población juvenil.

“Como yo no lo puedo expresar de manera verbal, sí lo hago a través de mi piel”, expresó la investigadora, al precisar que este comportamiento puede iniciar como una moda, pero, pero constituye fundamentalmente una forma de manifestar dolor.

Los signos de alerta suelen ocultarse a través de cambios drásticos de vestimenta o accesorios para cubrir las heridas en las extremidades, lo que dificulta su identificación temprana en el hogar. Sobre este patrón de ocultamiento y los factores que inciden en su propagación, el estudiante de psicología Juan Francisco Vallejo Juárez señaló el impacto del entorno digital.

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“Con las redes sociales últimamente se ha encontrado mucho esa tendencia a seguir personas que lo promueven; esas mismas personas que dicen: ‘¿te sientes mal? Puedes hacer esto’, cuando realmente no debe de ser así”, indicó.

La detección oportuna requiere un compromiso activo tanto del entorno familiar como del cuerpo docente para identificar conductas atípicas, tales como el retraimiento, la agresividad repentina o el uso persistente de prendas de manga larga.

La detección oportuna requiere un compromiso activo tanto del entorno familiar como del cuerpo docente para identificar conductas atípicas, tales como el aislamiento, la agresividad repentina o el uso persistente de ropa abrigada fuera de temporada. Al respecto, la estudiante de psicología Nadia Citlali Lima Velázquez enfatizó la necesidad de acompañar oportunamente estas causas que se originan en casa o en los planteles.

Finalmente, los especialistas aclararon que, si bien el cutting no deriva necesariamente en una ideación suicida directa, representa una señal de alerta prioritaria sobre cuadros de depresión o tristeza profunda, por lo que instaron a padres y maestros a brindar canalización médica y psicológica inmediata.

Fuente: El Momento Tabasco

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