Davod Morales
El 19 de agosto de 1954 murió Hermila Galindo Acosta, maestra, periodista, escritora y una de las principales precursoras de los derechos políticos de las mujeres en México. Su trayectoria quedó vinculada especialmente con la lucha por el sufragio femenino, una demanda que llevó hasta el Congreso Constituyente de 1916-1917, cuando propuso incorporar el derecho de las mujeres a votar en la nueva Constitución. La iniciativa fue rechazada, pero se convirtió en uno de los primeros antecedentes formales de la lucha por la ciudadanía política femenina en el país.
Galindo nació en Villa Juárez, Durango, en 1886 y se dedicó inicialmente a la enseñanza. Durante la Revolución Mexicana se incorporó al movimiento constitucionalista y se convirtió en colaboradora cercana de Venustiano Carranza. Desde ese espacio desarrolló actividades de propaganda política y comenzó a defender públicamente una mayor participación de las mujeres en la vida nacional.
En 1915 fundó La Mujer Moderna, publicación que utilizó para difundir ideas sobre educación, participación política y derechos de las mujeres. La historiadora Gabriela Cano, en su estudio sobre Galindo publicado en Debate Feminista, destaca que la revista representó una diferencia importante respecto de publicaciones feministas anteriores, pues llamó directamente a las mujeres a participar en la política y respaldó el proyecto constitucionalista.
El momento más importante de su trayectoria llegó durante el Congreso Constituyente de 1916-1917. Galindo envió una propuesta para que la nueva Constitución reconociera los derechos políticos de las mujeres. En el documento argumentó que si las mexicanas participaban en las responsabilidades de la sociedad y habían intervenido activamente en el proceso revolucionario, no existía razón legítima para excluirlas de las decisiones políticas. Su propuesta fue apoyada por el diputado michoacano Salvador González Torres, pero finalmente fue rechazada. La investigación de la UNAM sobre el proceso constituyente señala que entre los argumentos utilizados para negar el sufragio estaba la idea de que las mujeres no tenían una participación independiente en los asuntos públicos.
La derrota no detuvo a Galindo. En 1917-1918 se presentó como candidata a diputada, aun cuando la legislación no reconocía plenamente los derechos políticos de las mujeres. No obtuvo el cargo, pero su candidatura tuvo un significado importante porque convirtió en una cuestión pública la contradicción entre la participación que las mujeres ya tenían en la sociedad y su exclusión de la representación política. La Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM la reconoce por ello como una de las primeras mujeres que desafió directamente las restricciones políticas de su tiempo.
Galindo tampoco fue una figura aislada. Su actividad formó parte de un movimiento más amplio en el que participaron mujeres como Elvia Carrillo Puerto, Consuelo Zavala, Rosa Torre y Raquel Dzib, entre otras. En 1916, los congresos feministas celebrados en Yucatán colocaron en el debate asuntos como la educación, la ciudadanía y los derechos políticos. Décadas después, organizaciones como el Frente Único Pro Derechos de la Mujer, creado en 1935, mantuvieron la exigencia de incorporar a las mexicanas plenamente a la vida política. El INEHRM considera esta sucesión de esfuerzos parte fundamental del largo proceso que condujo al reconocimiento del sufragio femenino.
El cambio jurídico comenzó de manera gradual. En 1947 se reconoció a las mujeres el derecho de votar y ser votadas en elecciones municipales. El avance definitivo llegó el 17 de octubre de 1953, cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional que reconoció plenamente la ciudadanía de las mujeres y su derecho a participar en las elecciones federales.
Hermila Galindo murió apenas diez meses después de aquella reforma, el 19 de agosto de 1954. No llegó a votar en una elección federal, pero sí pudo conocer que la demanda que había presentado ante el Constituyente casi cuatro décadas antes finalmente se había convertido en un derecho constitucional. El 3 de julio de 1955, las mexicanas participaron por primera vez en elecciones federales, cuando se eligió a los integrantes de la XLIII Legislatura.
La importancia de Galindo no se limita, por tanto, a haber solicitado el voto femenino. Su trayectoria muestra que la ciudadanía política de las mexicanas fue resultado de un proceso prolongado de organización y reivindicación, en el que distintas generaciones cuestionaron la exclusión de las mujeres de las instituciones públicas. Su propuesta fue rechazada en 1917, pero permaneció como antecedente para las luchas posteriores.
Fuente: Diario Avance
