Villahermosa, Tabasco

Patricia González/Desde el Cristal

Ya no es descabellado pensar que la Policía del Pensamiento que proponía George Orwell en su novela “1984” exista realmente en pleno siglo XXI. En un video se puede observar cómo se destruye de manera masiva el patrimonio impreso, es decir, los libros. Éstos son prácticamente desaparecidos después de que un escáner industrial los copia y al terminar, sin importar siquiera si es un libro antiguo o incunable, los destruyen físicamente para reciclarlos. 

En efecto, hay una quema de libros tecnológica. 

Para el sistema jurídico estadounidense esta práctica es legal bajo el concepto de “uso transformativo”. En eso se ha basado Anthropic, una de las empresas encargadas de desaparecer millones de libros después de ser procesados con un escáner industrial. Otra empresa es ISBNdb, que facilita a las bibliotecas con compras de millones de libros para los laboratorios de IA. ISBNdb promete a sus clientes confidencialidad estricta en este tipo de transacciones; el destino final del material bibliográfico termina en una especie de matadero de la cultura. 

Uno de los argumentos nada tiene que ver con la digitalización de la información que contiene cada libro es que “Los libros impresos de la era anterior al LLM (modelo extenso del lenguaje por sus siglas en inglés) están garantizados de estar libres de la contaminación”; es decir, los libros antiguos conservan un valor estructural comparado con la información inexacta con la que se contamina la IA si sólo se alimenta del chatbot y del propio internet. 

Hay una conciencia humana que necesita la diversidad de pensamiento histórico, y aunque los libros no son garantía de decirnos la verdad, sí hay que preservar los textos originales que no puedan ser manipulados como si fueran una verdad única. Cada civilización existe por su particularidad pero con un vínculo entre ellas y es a través de lo que contiene cada libro. 

Los libros son el archivo de las especies, las preguntas que nos hacemos sobre nuestra existencia. El riesgo que se corre con la destrucción de los libros impresos es que se caiga en la tentación de controlar cómo debemos pensar, el que haya esa Policía del Pensamiento que imaginó Orwell. 

Habrá quienes rechacen los libros antiguos, también invertir en las bibliotecas públicas y en la conservación de sus acervos. Sostienen que lo de hoy son los libros digitales. Pero entre los libros está nuestra historia, la identidad pasada y futura, cómo la humanidad ha afrontado su proceso de adaptación e incluso los errores cometidos durante ese proceso y cómo corregirlos. Y precisamente, el querer sustituir el conocimiento que a través de las generaciones ha permanecido en los libros por el conocimiento virtual es un retroceso que nos devolverá a la barbarie. 

EN LA MIRA 

Ayer, con la presencia de Claudia Curiel, secretaria federal de Cultura, fue inaugurado en Tabasco el Festival Ceiba 2026. Es precisamente otro de los esfuerzos que se hacen en el país por mantener viva la cultura, rescatar nuestras raíces y al mismo tiempo mirar hacia lo contemporáneo; sacar el arte y la creatividad a la calle, a los pueblos, a las comunidades. Como lo ha señalado el gobernador Javier May: que el pueblo ejerza su derecho a la cultura, al disfrute de la belleza. Son tres días de intensas actividades. 

Fuente: Diario Avance

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