David Morales
A unos días de que México e Inglaterra protagonizaran uno de los encuentros más atractivos de la fase de eliminación directa de la Copa Mundial de la FIFA 2026, una publicación difundida en redes sociales asegura que ambas selecciones volverán a enfrentarse el próximo 26 de septiembre en el estadio de Wembley, en Londres, como un gesto de agradecimiento por la hospitalidad que la afición mexicana brindó a los seguidores ingleses durante su estancia en el país.
Aunque la versión ha sido compartida miles de veces, hasta el momento no existe ningún anuncio oficial que confirme ese compromiso. Ni la Football Association (FA), ni la Federación Mexicana de Futbol (FMF), ni la FIFA han incluido un partido entre ambas selecciones dentro de su calendario internacional.
El origen del rumor, sin embargo, sí tiene un fundamento real. Tras la victoria de Inglaterra sobre México en el Estadio Azteca, diversos periodistas británicos destacaron el ambiente vivido en la capital mexicana. Uno de ellos fue Henry Winter, considerado una de las voces más influyentes del periodismo deportivo inglés, quien propuso públicamente que la Football Association invitara al Tricolor a disputar un partido amistoso en Wembley como reconocimiento al recibimiento que aficionados y organizadores ofrecieron durante el Mundial.
La propuesta fue retomada por The Times, medio que reveló que la federación inglesa analiza la posibilidad de organizar ese encuentro dentro de una futura Fecha FIFA, aunque aclaró que no existe una fecha definida ni un acuerdo firmado entre ambas asociaciones.
Más allá del resultado deportivo, el enfrentamiento entre México e Inglaterra se convirtió en uno de los episodios más comentados del Mundial.
La selección inglesa consiguió avanzar tras imponerse por 3-2 en un encuentro que exigió al máximo a ambos equipos y que confirmó el buen momento futbolístico del conjunto mexicano. Para numerosos analistas de Opta Analyst, Sky Sports y The Athletic, el Tricolor ofreció una de sus actuaciones más competitivas de los últimos años frente a una selección considerada entre las principales candidatas al título.
El propio entrenador inglés, Thomas Tuchel, reconoció después del encuentro que jugar en el Estadio Azteca representó un desafío distinto al de cualquier otra sede del torneo. La altitud de la Ciudad de México, superior a los dos mil 200 metros sobre el nivel del mar, obligó a Inglaterra a modificar su preparación física y administrar de forma diferente el esfuerzo de sus jugadores.
Diversos estudios publicados por la revista Sports Medicine y retomados por la Comisión Médica de la FIFA han documentado que competir a esa altitud reduce la capacidad aeróbica de futbolistas acostumbrados al nivel del mar y modifica tanto la intensidad del juego como la recuperación entre esfuerzos repetidos.
Para Inglaterra, el Estadio Azteca representa mucho más que una sede mundialista. Fue en ese inmueble donde sufrió una de las derrotas más recordadas de su historia, cuando Argentina la eliminó en los cuartos de final de México 1986 con los dos goles de Diego Armando Maradona, incluida la llamada «Mano de Dios» y el considerado por la FIFA como el mejor gol en la historia de los Mundiales.
Cuarenta años después, el regreso de Inglaterra al Azteca volvió a colocar al estadio en el centro de la conversación internacional. Medios británicos como The Guardian y The Times coincidieron en describir el inmueble como uno de los escenarios más emblemáticos del futbol mundial y destacaron el ambiente generado por casi 90 mil aficionados mexicanos.
La previa del encuentro estuvo marcada por un fuerte operativo de seguridad. La concentración inglesa fue resguardada por autoridades mexicanas debido a la gran cantidad de aficionados que buscaban acercarse al hotel del equipo. También existieron preocupaciones relacionadas con la logística, la movilidad y las condiciones climáticas en la capital del país.
Sin embargo, una vez iniciado el partido, la narrativa cambió. Diversos periodistas británicos reconocieron el comportamiento de la afición mexicana, que respetó el himno inglés y convivió con seguidores europeos antes y después del encuentro. Las imágenes de ambas aficiones compartiendo las calles cercanas al Estadio Azteca dieron la vuelta al mundo y fueron retomadas por medios internacionales como ejemplo del ambiente que caracterizó al Mundial celebrado en México.
El calendario internacional de la FIFA contempla varias ventanas durante el año en las que las selecciones nacionales pueden organizar partidos amistosos, siempre que exista acuerdo entre las federaciones involucradas.
No obstante, especialistas en derecho deportivo recuerdan que cualquier anuncio debe provenir de la FIFA o de las asociaciones nacionales participantes. Hasta ahora ninguna de ellas ha confirmado el supuesto encuentro del 26 de septiembre.
Por ello, la publicación difundida en redes sociales debe considerarse información no confirmada. Lo que sí dejó el Mundial fue una relación distinta entre dos aficiones acostumbradas a vivir el futbol con enorme pasión. El duelo entre México e Inglaterra trascendió el resultado en la cancha y se convirtió en un ejemplo de convivencia entre seguidores de culturas diferentes, un aspecto que incluso periodistas británicos han señalado como uno de los legados más positivos de la Copa Mundial 2026.
Fuente: Diario Avance
