Villahermosa, Tabasco

David Morales

El 25 de junio de 1847, apenas unos días después de la ocupación de San Juan Bautista por tropas estadounidenses, las fuerzas tabasqueñas comenzaron una campaña de resistencia organizada mediante tácticas de guerrilla contra los invasores que permanecían en la capital del estado. Este episodio se convertiría en una de las etapas más significativas de la participación de Tabasco en la guerra entre México y Estados Unidos, al demostrar que la caída de la ciudad no significó la rendición del territorio.

La ocupación norteamericana fue consecuencia de la Segunda Batalla de Tabasco, librada entre el 15 y el 16 de junio de 1847. Tras vencer las defensas locales, la escuadra comandada por el comodoro Matthew C. Perry tomó San Juan Bautista con el propósito de asegurar el control de las rutas fluviales del Grijalva y fortalecer la presencia estadounidense en el Golfo de México.

Sin embargo, los invasores pronto descubrieron que controlar la capital no equivalía a controlar Tabasco. De acuerdo con los relatos de Manuel Gil y Sáenz en Apuntes para la historia de Tabasco (1872) y Compendio histórico, geográfico y estadístico del Estado de Tabasco (1877), numerosos habitantes abandonaron la ciudad y se reorganizaron en poblaciones cercanas para hostigar constantemente a las fuerzas ocupantes.

La resistencia fue encabezada por dirigentes civiles y militares tabasqueños, entre ellos el gobernador Justo Santa Anna y el coronel Miguel Bruno, quienes promovieron una estrategia basada en ataques rápidos, emboscadas y bloqueo de suministros. Las guerrillas aprovecharon el conocimiento del terreno, los ríos, pantanos y caminos de la región para dificultar el movimiento de las tropas estadounidenses.

Los informes militares estadounidenses conservados en archivos navales de Estados Unidos y citados por diversos historiadores muestran que la ocupación se volvió cada vez más complicada. Las fuerzas invasoras enfrentaban ataques constantes fuera de la ciudad, dificultades para obtener víveres y problemas derivados del clima tropical, factores que minaban la moral de los soldados y encarecían el mantenimiento de la ocupación.

La historiografía tabasqueña considera que esta etapa constituye uno de los primeros ejemplos exitosos de guerra irregular en la historia del estado. Manuel Gil y Sáenz destaca que los ataques no buscaban derrotar frontalmente a un ejército superior en armamento, sino desgastarlo de manera continua hasta hacerlo insostenible. Esta estrategia resultó efectiva, pues las tropas estadounidenses nunca lograron consolidar plenamente su dominio sobre el territorio tabasqueño.

Obras como Villahermosa, nuestra ciudad y los estudios históricos publicados por el Archivo Histórico de Tabasco coinciden en que la resistencia popular desempeñó un papel fundamental en el fracaso de la ocupación. Aunque San Juan Bautista permaneció temporalmente bajo control extranjero, gran parte del interior del estado continuó siendo un espacio de oposición activa.

Meses después, la presión constante de las guerrillas, las dificultades logísticas y el escaso beneficio estratégico de mantener la plaza llevaron a los estadounidenses a abandonar la capital tabasqueña. Este desenlace convirtió a la campaña de resistencia de 1847 en uno de los episodios más destacados de la defensa regional durante la guerra entre México y Estados Unidos.

Fuente: Diario Avance

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