David Morales
La fecha del 23 de junio de 1914, está marcada porque la División del Norte encabezada por Francisco Villa tomó la ciudad de Zacatecas tras una de las batallas más sangrientas y decisivas de la Revolución Mexicana. La victoria de los revolucionarios sobre las fuerzas federales del presidente Victoriano Huerta no sólo significó la captura de una plaza estratégica, sino que aceleró el derrumbe del régimen huertista y modificó el curso político del país.
La batalla ocurrió en un momento crucial. Tras el asesinato del presidente Francisco I. Madero durante la Decena Trágica de 1913, Victoriano Huerta había asumido el poder enfrentando la oposición de diversos movimientos revolucionarios agrupados bajo el constitucionalismo encabezado por Venustiano Carranza. En el norte del país, Francisco Villa había consolidado un poderoso ejército conocido como la División del Norte, considerado por numerosos historiadores como una de las fuerzas militares más importantes de América Latina en el siglo XX.
Según el historiador Friedrich Katz en su obra Pancho Villa, Zacatecas era uno de los puntos más importantes de la red ferroviaria nacional. Su ubicación permitía controlar las comunicaciones entre el norte y el centro del país, por lo que la ciudad se había convertido en una pieza fundamental para la defensa del gobierno huertista. Perderla significaba abrir el camino hacia la Ciudad de México.
Las tropas federales, dirigidas por el general Luis Medina Barrón, habían fortificado los cerros que rodeaban la ciudad, especialmente La Bufa, El Grillo, Loreto y La Sierpe. De acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), los defensores sumaban entre 10 mil y 12 mil hombres, mientras que Villa reunió alrededor de 20 mil combatientes apoyados por una poderosa artillería.
El combate comenzó desde las primeras horas del 23 de junio. El historiador Alan Knight señala en La Revolución Mexicana que los enfrentamientos fueron particularmente violentos debido a las posiciones elevadas ocupadas por las fuerzas federales. Durante horas, los revolucionarios lanzaron ataques simultáneos sobre los cerros que protegían la ciudad. Finalmente, la superioridad numérica y el intenso bombardeo permitieron romper las líneas defensivas.
La toma de La Bufa se convirtió en el momento decisivo de la batalla. Una vez conquistadas las alturas, las fuerzas federales comenzaron a retirarse de manera desordenada hacia el centro de la ciudad. Los combates continuaron en calles y edificios hasta que la resistencia colapsó completamente. Según documentos militares conservados por el Archivo General de la Nación, la derrota fue tan severa que miles de soldados federales murieron, resultaron heridos o fueron capturados.
La magnitud de las pérdidas convirtió a Zacatecas en una de las batallas más sangrientas de la Revolución. Friedrich Katz estima que entre ambos bandos pudieron registrarse más de siete mil muertos, aunque otras investigaciones elevan la cifra. El historiador Pedro Salmerón considera que el enfrentamiento representó una auténtica catástrofe militar para el gobierno de Huerta debido a la destrucción de una parte considerable de su ejército profesional.
Las consecuencias políticas fueron inmediatas. Apenas tres semanas después, el 15 de julio de 1914, Victoriano Huerta presentó su renuncia y abandonó el país. Para el historiador Lorenzo Meyer, la derrota en Zacatecas fue el golpe definitivo contra un régimen que ya enfrentaba problemas económicos, aislamiento diplomático y presión militar en varios frentes.
La victoria también consolidó temporalmente a Francisco Villa como la figura militar más prestigiosa de la Revolución. Su liderazgo alcanzó reconocimiento nacional e internacional, aunque las diferencias con Venustiano Carranza surgirían poco después y darían paso a una nueva etapa del conflicto revolucionario.
Fuente: Diario Avance
