Villahermosa, Tabasco

DAVID MORALES

Cada 10 de junio se conmemora el Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), una fecha que recuerda el reconocimiento oficial de este idioma como parte del patrimonio lingüístico de México y visibiliza a millones de personas sordas que lo utilizan para comunicarse y participar plenamente en la sociedad.

La efeméride tiene su origen en un hecho histórico. El 10 de junio de 2005, el Congreso mexicano aprobó reformas a la Ley General de las Personas con Discapacidad que reconocieron oficialmente a la Lengua de Señas Mexicana como una lengua nacional. Posteriormente, este reconocimiento fue fortalecido mediante la legislación en materia de inclusión y derechos humanos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad, la LSM posee gramática, sintaxis y estructura propias, por lo que no constituye una traducción gestual del español, sino un idioma completo y autónomo desarrollado por la comunidad sorda mexicana a lo largo de generaciones.

Uno de los errores más comunes es pensar que existe una lengua de señas universal. En realidad, cada país ha desarrollado sistemas lingüísticos propios. Así como el español es diferente del francés o del ruso, la Lengua de Señas Mexicana es distinta de la American Sign Language utilizada en Estados Unidos o de la lengua de señas española empleada en España.

Las cifras muestran la importancia de esta forma de comunicación. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México viven más de dos millones de personas con algún grado de discapacidad auditiva. Aunque no todas utilizan la Lengua de Señas Mexicana, esta constituye el principal medio de comunicación para una parte importante de la comunidad sorda.

El reconocimiento legal de la LSM también ha sido respaldado por instrumentos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas mediante la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que establece la obligación de los Estados de promover y proteger las lenguas de señas como parte de la diversidad lingüística y cultural.

Desde una perspectiva lingüística, la Lengua de Señas Mexicana posee una riqueza comparable a cualquier otro idioma. Investigaciones realizadas por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados han documentado que la comunicación no depende únicamente de los movimientos de las manos. Las expresiones faciales, la orientación corporal, la velocidad de los gestos y el espacio utilizado forman parte esencial del significado.

La comunidad sorda mexicana también ha desarrollado una importante producción cultural. Existen narraciones, poesía visual, teatro y expresiones artísticas creadas directamente en Lengua de Señas Mexicana, una manifestación que investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana consideran parte fundamental del patrimonio cultural contemporáneo.

En estados como Tabasco, instituciones educativas, asociaciones civiles y organismos públicos han impulsado actividades de sensibilización y capacitación para promover la inclusión de personas sordas en espacios educativos, laborales y comunitarios. La enseñanza básica de la LSM ha comenzado a incorporarse en algunos programas de formación profesional y atención ciudadana.

No obstante, los retos persisten. Organismos como el CONADIS han señalado que la disponibilidad de intérpretes certificados continúa siendo limitada en diversos ámbitos, particularmente en servicios de salud, justicia y educación superior, donde la comunicación accesible resulta fundamental para garantizar derechos.

En el Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana, la fecha invita a reconocer que la comunicación puede adoptar muchas formas y que cada una de ellas enriquece el patrimonio cultural de la nación. Su reconocimiento legal marcó un avance importante en la inclusión, pero también recordó que la diversidad lingüística mexicana va mucho más allá de las lenguas habladas.

Fuente: Diario Avance

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