DAVID MORALES
Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, la principal fecha promovida por la Organización de las Naciones Unidas para impulsar la protección de los ecosistemas y la sostenibilidad, la efeméride fue establecida en 1972 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de Estocolmo, considerada uno de los hitos fundacionales de la política ambiental moderna. Desde entonces, la celebración busca llamar la atención sobre los desafíos que enfrenta el planeta y promover acciones de conservación.
Los datos científicos muestran la magnitud del problema. El informe «Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services», elaborado por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas bajo la coordinación del científico argentino Eduardo Brondizio, concluyó que alrededor de un millón de especies animales y vegetales enfrentan riesgo de extinción debido a actividades humanas.
A ello se suma el cambio climático. Los reportes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, organismo científico respaldado por cientos de investigadores de todo el mundo, documentan que la temperatura media global ha aumentado de manera acelerada desde la era industrial debido principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por actividades humanas.
México figura entre los países con mayor riqueza biológica del planeta. La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad estima que el territorio nacional alberga entre el 10 y el 12 por ciento de las especies conocidas del mundo, razón por la cual es considerado una nación megadiversa.
Sin embargo, esa riqueza enfrenta importantes amenazas. El libro «Capital natural de México», coordinado por especialistas de la CONABIO, documenta que la pérdida de hábitats, la expansión urbana, la contaminación y el cambio climático afectan numerosos ecosistemas nacionales.
En el sureste mexicano, particularmente en Tabasco, la relación entre desarrollo y conservación adquiere especial relevancia. La entidad alberga algunos de los humedales más importantes de América del Norte, entre ellos la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, considerada uno de los sistemas de humedales más extensos de Mesoamérica.
Investigaciones publicadas por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y el Colegio de la Frontera Sur han documentado la importancia de estos ecosistemas para la regulación hídrica, la captura de carbono, la pesca y la conservación de especies silvestres.
Tabasco también desempeña un papel estratégico en la conservación de manglares. Estudios del artículo científico «Los manglares de México: extensión, distribución y estado de conservación», coordinado por la investigadora Carmen Galindo-Leal y especialistas de la CONABIO, señalan que estos ecosistemas protegen las costas contra tormentas, almacenan grandes cantidades de carbono y sirven como refugio para numerosas especies de peces, aves y crustáceos.
No obstante, los desafíos ambientales son evidentes. Diversos diagnósticos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales identifican problemas relacionados con contaminación de cuerpos de agua, pérdida de cobertura vegetal y presión sobre ecosistemas costeros y humedales.
La gestión de residuos representa otro reto nacional. Datos del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos elaborado por la SEMARNAT indican que México genera más de 120 mil toneladas de residuos sólidos urbanos diariamente, una cifra que refleja la necesidad de fortalecer estrategias de reducción, reutilización y reciclaje. Frente a este panorama, instituciones científicas, universidades y organizaciones ambientales han impulsado proyectos de restauración ecológica, monitoreo de especies, educación ambiental y conservación de ecosistemas prioritarios.
Fuente: Diario Avance
