Patricia González/Desde el Cristal
Ayer, el poeta José Carlos Becerra hubiera cumplido 90 años de edad. Desafortunadamente falleció cuando tenía aproximadamente 33 años y cuando parecía que su carrera como escritor comenzaba a madurar. Por tal motivo varias instancias entre las educativas y culturales realizaron eventos para recordar su trabajo poético y su tabasqueñidad.
En ese tenor el Sistema Informativo Tabasco (SIT), el programa de lectura del Diario Presente, Leer para Vivir; así como el Foro Cultural del Hotel Viva y el suplemento cultural Ventana Sur realizaron una charla entre mediadores de lectura pertenecientes al Programa Nacional de Salas de Lectura (PNSL) y una exposición fotográfica. Mañana a las 11:00, una charla con el poeta e investigador Álvaro Solís Castillo, en la Biblioteca Pública del Estado “José María Pino Suárez”. En esta plática Solís Castillo hablará sobre las raíces familiares o la ascendencia del poeta, además los invitados no sólo podrán compartir sus impresiones personales además de leer algo de la poética del tabasqueño.
En la charla y lectura de fragmentos poéticos llevada a cabo en las instalaciones de Diario Presente participaron mediadores de lectura. Los responsables de las salas “Cometas”, “Álvaro Mutis” y “A la luz de los almendros presididas por Fátima Izaguirre, Kristian Cerino y Pascual Junco, respectivamente, estuvieron acompañados por el escritor Francisco Payró y fueron moderados por la nueva integrante del Foro Cultural del Hotel Viva, Rebeca Delgado Michel, quien inició leyendo un poema del libro Oscura Palabra, texto emotivo y nostálgico que el poeta José Carlos Becerra escribiera a la muerte de doña Mélida Ramos.
Los participantes en esta conversación transmitida en vivo a través de las páginas de Diario Presente en Facebook y YouTube, recordaron sus primeros acercamientos a la obra del poeta festejado, sus experiencias al descubrir que Becerra no era para ellos en ese entonces un poeta fácil de asimilar, y que tuvieron que pasar por un proceso de maduración como lectores para poder disfrutar de esos versos o versículos libres que hoy siguen vigentes en la lírica mexicana.
Con el punto de vista de cada uno de los mediadores y la agudeza ensayística de Francisco Payró, el auditorio pudo darse cuenta que el tiempo es una parte primordial en el arte de la lectura, de que la constancia y la disciplina son esenciales para la comprensión de textos que algunas veces suelen ser complejos de entender y avanzar en la asimilación de un lenguaje distinto, lleno de imágenes y sugerencias poéticas del autor.
No obstante, en esa formación lectora referida por los mediadores, es precisamente la manera en que se transmite o ayuda a transmitir, el gusto por la lectura. El alcance de posibles lectores depende mucho de cómo se les presente un texto y se les muestre cómo pueden percibirlo. En alguna de las exposiciones de los mediadores se comentó que los poemas de José Carlos Becerra pueden tener alguna dificultad de comprensión si no se es un lector con un camino más o menos experimentado, pues la influencia que marcan sus textos proviene de otros poetas como Saint John-Perse y Paul Claudel, por ejemplo.
Lo más importante es la conciencia que los mediadores de lectura poseen al conocer a un autor como José Carlos Becerra, además de coincidir en que debe difundirse y estudiarse con más profundidad su literatura entre las nuevas generaciones. La poesía de este autor desaparecido hace más de medio siglo sigue vigente, sin embargo hay que mantenerla viva con el mejor homenaje: leerla.
Fuente: Diario Avance
