Patricia González/Desde el Cristal
Los protagonismos de los personajes que forman la oposición al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum recurren cada vez a la imitación de aquellos que se desviven por ser los favoritos del presidente Donald Trump: Javier Milei utiliza un lenguaje soez para referirse a quienes no están de acuerdo con sus ideas, insulta y baila como títere imitando al mismo Trump.
En nuestro país el empresario Ricardo Salinas Pliego pasó de llamar “gobiernícolas” a los funcionarios que acompañan a la presidenta Sheinbaum a recrudecer sus insultos hacia ella de una manera más directa. Sus malabares lingüísticos no le funcionan y le han acarreado al evasor fiscal el que la gente lo rechace.
La senadora Lilly Téllez, quien ha demostrado no tener argumentos en sus diatribas contra el morenismo que la llevó al escaño donde ahora se encuentra, suele proferir etiquetas contra quien se le pare enfrente. Ya sea con sobrenombres a sus contrarios como hizo con Gerardo Fernández Noroña llamándolo “Changoleón” o que ante la confrontación o cuestionamiento hacia ella utilice como defensa llamar despectivamente “narquito” a cualquiera, en alusión a la narrativa de que todo morenista es un delincuente porque, según ella, es la visión que el gobierno estadounidense tiene hacia el movimiento que está en el poder en nuestro país.
Un tercer personaje que se disputa ese protagonismo bélico y confrontativo contra el gobierno mexicano y el movimiento morenista es Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, quien en cada oportunidad saca a relucir sus furibundos discursos con los que intenta dar la imagen de ser un político radical y que sólo él tiene las agallas de confrontar a un sistema político al que los Estados Unidos le debe quitar el derecho de gobernar México. Según el político campechano él y su partido, el PRI, son los más combativos contra la “dictadura” gubernamental. Repite constantemente que el pacto con el narcotráfico dio inicio con Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia, a quien no pierde la oportunidad de vituperar cada vez que trae su nombre a la escena pública. Olvida convenientemente que sobre él pesa una demanda por peculado de 83.5 millones de pesos, uso indebido de funciones y atribuciones y otros delitos que tienen origen en cinco carpetas de investigación presentada por la Fiscalía General del estado de Campeche en julio de 2025.
Aunque en el caso de Alito Moreno, el responsable de que la solicitud de su desafuero no prosperara es el mismísimo Ricardo Monreal, sin importar que el campechano pida la intervención de los estadounidenses en nuestro territorio para que se termine la “narcopolítica” imperante, y no porque realmente le preocupen los problemas de inseguridad sino porque él se ve junto al presidente Donald Trump granjeándose el apoyo de éste en sus aspiraciones de gobernar México.
EN LA MIRA
Mientras haya sólo una estrategia de ataques mediáticos e insultos hacia el gobierno mexicano éste se fortalece. Parece que tener un verdadero proyecto de nación es lo último que harían para “salvar a México”. Inventan organismos ciudadanos en los que aparecen los Acosta Naranjo, los Belauzarán, los Chuchos (PRD), Fox Quesada, Fernández de Cevallos y Claudio X. González. Así no lograrán más que seguir estancados en la derrota. México necesita verdaderos contrapesos.
Fuente: Diario Avance
