Villahermosa, Tabasco

David Morales

Cada año, millones de aves recorren continentes enteros guiadas por rutas que existen desde hace miles de años. El Día Mundial de las Aves Migratorias pone atención en uno de los fenómenos biológicos más complejos del planeta y en las amenazas que enfrentan estas especies durante sus desplazamientos.

La migración ocurre cuando las aves se trasladan periódicamente entre zonas de reproducción y alimentación. Estudios de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres documentan que miles de especies realizan estos viajes siguiendo cambios estacionales, disponibilidad de alimento y condiciones climáticas.

Las cifras son amplias. Organismos internacionales estiman que existen más de 4 mil especies de aves migratorias en el mundo. Algunas recorren cientos de kilómetros, mientras otras atraviesan océanos completos. Entre los casos más estudiados se encuentra el del charrán ártico, capaz de recorrer decenas de miles de kilómetros entre el Ártico y la Antártida.

México ocupa un lugar estratégico en este fenómeno. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, el país forma parte de rutas migratorias clave de América del Norte, especialmente la del Pacífico y la del Golfo de México. Cada año, millones de aves cruzan territorio mexicano durante sus desplazamientos.

En regiones como Tabasco, humedales, lagunas y manglares funcionan como sitios de descanso y alimentación. Especies como pelícanos, garzas y distintas aves playeras utilizan estos ecosistemas durante sus recorridos migratorios.

Desde el punto de vista biológico, las aves migratorias poseen capacidades sorprendentes. Investigaciones científicas han documentado que algunas utilizan el campo magnético terrestre para orientarse, mientras otras se guían por la posición del Sol, las estrellas o referencias geográficas.

El fenómeno también tiene relevancia ecológica. Las aves migratorias participan en la dispersión de semillas, control de insectos y equilibrio de ecosistemas. Su presencia es considerada un indicador de salud ambiental.

Sin embargo, enfrentan múltiples amenazas. Reportes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza señalan que la pérdida de hábitat, la contaminación, el cambio climático y la caza ilegal han provocado disminuciones importantes en varias poblaciones.

La alteración de humedales representa uno de los mayores riesgos en México. Instituciones ambientales han advertido que la urbanización y actividades humanas reducen los espacios donde las aves pueden alimentarse y descansar durante sus viajes.

En respuesta, organismos nacionales e internacionales impulsan programas de monitoreo y conservación. Áreas naturales protegidas y proyectos científicos buscan preservar corredores biológicos fundamentales para estas especies.

Fuente: Diario Avance

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