Villahermosa, Tabasco

David Morales

Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha que busca visibilizar una enfermedad que en México continúa detectándose, en la mayoría de los casos, cuando ya se encuentra en etapas avanzadas.

El Cáncer de ovario es considerado uno de los tumores ginecológicos más letales en el país. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Cancerología, alrededor del 75 por ciento de las pacientes mexicanas recibe el diagnóstico en fases III o IV, cuando el tumor ya se ha diseminado dentro del abdomen o hacia otros órganos.

Las cifras oficiales muestran el impacto nacional. Registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía colocan a los tumores malignos entre las principales causas de muerte en mujeres adultas. Dentro de los cánceres ginecológicos, el de ovario mantiene una de las tasas más altas de mortalidad debido a la dificultad para detectarlo tempranamente.

Especialistas del Instituto Nacional de Cancerología estiman que en México se diagnostican miles de casos nuevos cada año. Además, advierten que la supervivencia está directamente relacionada con la etapa en la que se detecta la enfermedad.

Uno de los mayores problemas es que los síntomas suelen confundirse con molestias comunes. Inflamación abdominal persistente, dolor pélvico, sensación de llenura rápida y cambios urinarios son algunas de las señales más frecuentes documentadas por la Secretaría de Salud.

En términos de edad, el cáncer de ovario afecta principalmente a mujeres mayores de 50 años, aunque puede presentarse antes, especialmente en personas con antecedentes familiares o mutaciones genéticas hereditarias.

Investigaciones del Instituto Nacional de Medicina Genómica han estudiado la presencia de alteraciones en genes como BRCA1 y BRCA2 en población mexicana, debido a su relación con el desarrollo de este tipo de cáncer y otros padecimientos oncológicos.

La atención médica representa otro desafío. Organizaciones médicas han señalado desigualdades en el acceso a diagnóstico especializado y tratamiento oportuno, particularmente fuera de grandes centros urbanos. Esto influye en la detección tardía y en la continuidad terapéutica.

En hospitales públicos del país, el tratamiento suele incluir cirugía y quimioterapia. En años recientes también se han incorporado terapias dirigidas para ciertos perfiles genéticos, aunque su disponibilidad continúa siendo limitada en algunos sistemas de salud.

Además del impacto físico, especialistas en oncología reconocen consecuencias emocionales y económicas importantes para las pacientes y sus familias, especialmente en tratamientos prolongados.

El Día Mundial del Cáncer de Ovario también busca fortalecer la cultura de prevención y atención temprana. A diferencia de otros cánceres, actualmente no existe una prueba de tamizaje universal altamente efectiva para detectarlo en etapas iniciales, lo que vuelve fundamental reconocer síntomas persistentes y acudir a valoración médica.

Fuente: Diario Avance

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