🎙️ El Choco Comenta
"El regreso a la última frontera es un tema que puede referirse a múltiples geografías y contextos, pero que en todos los casos evoca algo profundo sobre los límites del mundo conocido y la atracción irresistible que ejercen los espacios inexplorados o los territorios que el tiempo y el progreso han dejado atrás. En México, "la última frontera" puede ser la selva, el desierto, la costa remota o la comunidad que mantiene vivas tradiciones que el resto del país olvidó. Desde Choco Informado reflexionamos sobre la importancia de preservar y redescubrir los espacios y las comunidades que están en los márgenes del desarrollo convencional. Tabasco tiene su propia versión de "la última frontera": las comunidades en las selvas del sur del estado, los poblados ribereños inaccesibles por carretera, los territorios donde la modernidad llega en cuentagotas y donde la vida cotidiana sigue ritmos dictados por la naturaleza más que por el reloj o la pantalla. Estos espacios tienen un valor inestimable que va más allá de lo pintoresco. Son reservorios de biodiversidad, de conocimiento tradicional, de lenguas y prácticas culturales que no existen en ningún otro lugar del mundo. Las comunidades que los habitan son guardianes de un patrimonio que pertenece a toda la humanidad, aunque raramente reciban el reconocimiento que merecen por ese cuidado. El "regreso" a estos espacios, ya sea en forma de turismo sustentable, de investigación académica o de políticas públicas que fortalezcan a las comunidades que los habitan, es una forma de afirmar que el progreso no tiene por qué significar la homogeneización de todos los modos de vida y que la diversidad cultural y ecológica es una riqueza que vale la pena proteger. Desde Choco Informado seguimos con interés todo lo que sucede en los territorios menos visibles de Tabasco y del sureste mexicano, convencidos de que el periodismo que ilumina esos espacios es un servicio esencial para una sociedad que se conoce a sí misma."
Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… El pasado primero de abril la misión Artemis II despegó del Centro Espacial F. Kennedy para hacer un sobre vuelo tripulado sobre la Luna; el primero en 50 años.
Hace cinco décadas, cuando la superioridad espacial era necesaria para Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS), pues constituía una manera de demostrar poder. Cuando inició la carrera espacial a finales de los años 50’s el objetivo era realmente simple: poder espiar al enemigo sin la necesidad de contar con personas infiltradas o volar aviones sobre el territorio enemigo, pues esto es considerado un acto de guerra.
En aquel entonces, la URSS adelantó rápidamente a los Estados Unidos en la carrera espacial, pues los soviéticos lograron poner el primer satélite en órbita en 1957, el Sputnik 1. Después, en 1961, Yuri Gagarin fue el primer hombre en ir al espacio. Para 1965 Alexei Leonov realizó la primera caminata espacial. Los Estados Unidos se estaban quedando muy pero muy atrás en esta contienda.
Simultáneamente, esta nueva frontera constituía un nuevo peligro, sobre todo para los estadounidenses, quienes iban perdiendo esta carrera. Les preocupaba que la URSS quisiera apoderarse de la Luna y, sobre todo, que pusieran instalaciones militares en órbita. Por su parte, aunque se encontraba en una posición ventajosa, a la URSS le preocupaba lo mismo.
Por ello, en 1967 se firmó y ratificó el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, donde se acordó la libre exploración de los cuerpos celestes y del espacio, la no apropiación de estos y sobre todo el uso pacífico de los mismos. Esto implicó la prohibición explícita del establecimiento de bases militares, la prueba de armas y las maniobras militares. Este tratado fue firmado y ratificado tanto por Estados Unidos como por la URSS.
En 1967, la misión Apolo 11 de Estados Unidos alunizó, literalmente, marcando la primera vez en la historia que la humanidad pisó el suelo lunar. A partir de entonces, se mandaron más misiones Apolo. La única que no logró alunizar fue el Apolo 13, que incluso se llevó un rover lunar para poder desplazarse unos cuantos kilómetros fuera del lugar del alunizaje. Luego de estos eventos, las misiones no se extendieron mucho más, pues en 1972 se cancelaron las misiones lunares por falta de presupuesto.
Sin embargo, en años posteriores siguió la exploración espacial y la puesta en órbita de estaciones espaciales y satélites, tanto para la comunicación como para la exploración científica. Con la caída de la URSS, la cooperación en materia espacial creció y en 1998, de la mano de Rusia, Estados Unidos, Europa, Japón y Canadá se puso en órbita la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés).
Recientemente la emoción por estas misiones se encendió de nuevo. El pasado 1 de abril, Estados Unidos por medio de la NASA, su agencia espacial, iniciaron de nuevo la travesía a la Luna. Con ella, esperan ser capaces de poner una base de exploración permanente para 2028, que sirva como catapulta para poder explorar otros destinos, como el planeta Marte. “Dominar” la Luna es clave para que la humanidad pueda viajar por el espacio profundo, debido a que la gravedad es menor y el hielo existente puede ser usado como combustible, abaratando mucho el costo de lanzamiento. Este podría ser el inicio de un futuro interplanetario.
Fuente: El Momento Tabasco
